Cabezas
- ignaciodmch
- 27 may
- 2 min de lectura
Cuando pensamos en dibujar rostros la mayoría de las veces comenzamos creyendo que lo específico (el parecido de los ojos, las arrugas de expresión y la caída del pelo) son lo que nos van a dar la ilusión de veracidad. En verdad todo eso es adorno, se desmorona en el momento en que nuestra fundación no está bien construida. Por eso, para hacer buenos rostros y retratos, primero nos tenemos que enfocar en modelar la cabeza.

La base de nuestro cuerpo es la estructura ósea, así que conocer el cráneo y su conexión con el tren superior es clave para concebir rostros coherentes. Sea con modelos de plástico, modelos 3d o fotografías, estudiar el cráneo en sus distintas vistas y rotaciones es sumamente instructivo ya que nos ayuda a entender su masa y el volumen que ocupa en el espacio.

Aparte de dibujar de fotografía o del natural (que es incluso mejor), es bueno encontrar artistas que resuman este conocimiento en dibujos que nos hacen sentido. Cada artista nos irá dando soluciones que nos servirán de herramientas a la hora de resolver problemas de dibujo. Tener una clara sensación de la cabeza como estructura base que se va modelando con cada rostro nos va a permitir entrar mejor en las distintas vistas del retrato.

Existen 3 vistas fundamentales del rostro:
Perfil: Podemos ver una silueta clara que recorre la frente, ojos, nariz, boca y mentón. En esta posición la cabeza está completamente de lado y su ancho es igual que su alto (es decir, tiene una relación de aspecto 1:1). Si observamos la silueta nos encontraremos con tercios que organizan las facciones (del mentón a la nariz está el 1/3, de la nariz al entrecejo está el 2/3 y del entrecejo al pelo está el 3/3).

Frente: Ideal para estudiar las medidas y relaciones entre las distintas facciones. En esta vista es donde más alargado se ve el rostro, teniendo una relación de aspecto 3:2 (tres medidas de alto por dos de ancho).

3/4: La más utilizada. Al no encontrarse ni totalmente de frente ni de perfil, obtenemos una vista escultórica del rostro. Apreciamos mejor los volúmenes y obtenemos formas de sombras con buen diseño.

¿Cómo practicar?
Elige una referencia, analiza su estructura, dibuja la cabeza/cráneo y desarrolla el retrato desde esta base. Una y otra vez. En distintas posiciones, con distintas personas, de diferente edad, con iluminaciones variadas.

Mientras más nos guste lo que estemos dibujando más interesante nos será estudiar y más tolerancia tendremos a la frustración de irnos dando cuenta de aquellas cosas que no conocemos. Te recomiendo dibujar lo que te apasione, lo que te resulte cotidiano, lo que te sea significativo, sólo así tendrá sentido la práctica de dibujo.



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