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¿Por qué copiamos obras de arte?

  • ignaciodmch
  • 2 may
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: hace 5 días

Ignacio Domenech, estudio sobre Diego Velázquez, “Retrato de Juan de Pareja” (1650), dibujo digital realizado en Krita (2024).



Las reproducciones no son copias de otras obras, ni tampoco son un mero homenaje. Hacer una reproducción es una manera de estudiar, es la manera de tener algo de la mano de un artista en nuestra mano, y es un método pedagógico que se ha mantenido a lo largo de los siglos por 3 razones:


1- Es comparable

Tenemos un resultado final en el cual podemos comparar nuestra obra con la del artista que estamos reproduciendo, logrando ver nuestras limitaciones técnicas.


2- Es sintética

Podemos aprender de un artista que ya ha estudiado y elaborado sus propias síntesis, sean estas de anatomía, paisajes, o maneras de componer una obra.


3- Es vinculante

Entramos en contacto con un artista que quizás tenemos lejos en época o geografía y, a través de su obra, cruzamos esa distancia para vincularnos con su psiquis y su manera de operar.


Estas 3 razones hacen que las reproducciones sean infalibles. 

En este libro mantenemos esa tradición y te enseñamos a dibujar con los secretos que los grandes maestros nos legaron.



Diego Velázquez

Veamos paso a paso cómo trabajar una reproducción a partir del retrato de “Juan de Pareja” en 5 etapas:


1. Construcción: Nos basamos en la estructura craneal y muscular. Usar referencias es fundamental (cráneo y desollado de Houdon).



Estudiar y entender lo que no se ve es el camino para lograr credibilidad en lo que sí se ve, ya que sólo podemos sintetizar aquello que conocemos.



2. Valores generales: Teniendo una estructura líneal, vamos a hacer una primer división entre Luz y Sombra, para luego incorporar un tercer valor que denominaremos “mediotono”.



Aquí las marcas son principalmente geométricas.

Debiese ser fácil de entender el retrato a partir de este contraste.



3. Mapa de valores: Al introducir nuevos grises o “valores” damos volumen a la figura. Aquí lo importante es entender el rol que cumple cada valor, por eso el estudio de la esfera es un pilar en la representación de formas curvas, ya que es la madre de todas éstas.


Teniendo resuelto el volumen general de la figura, pasamos a descomponer las formas más pequeñas, otorgándoles a partir de los grises su forma correspondiente.




4. Transiciones: Aquí “renderizamos” la figura. La renderización es el terreno de los medios-tonos, aquellos encargados de hacer el pasaje de la luz hacia la sombra. Distinguimos entre marcas “blandas” y “suaves”, subdividimos los grises de las curvas para representar los giros del rostro, y “apretamos” en dirección al volumen dibujado.



¿Y el resultado?

Es importante, claro.

Buscamos precisión, similitud, buena interpretación, técnica limpia.

Sin embargo no olvidemos la razón por la cuál hacemos una reproducción, esta es para aprender en el proceso formas de trabajar que mejoran nuestra experiencia al hacer una obra.


Por eso, al finalizar el dibujo pregúntemonos lo siguiente:

¿Vi alguna nueva técnica que puedo usar en mi siguiente obra?

¿Qué aprendí con ésta reproducción?

¿Lo disfruté? ¿Por qué?

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