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La línea: el recurso fundamental

  • ignaciodmch
  • 26 abr
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 12 may

“El objeto del arte no es reproducir la realidad, sino crear una realidad de la misma intensidad”.

- Alberto Giacometti



La línea es el recurso fundamental del artista.

Ya sea para dividir el espacio de la obra, para bocetear su idea, o, para escribir su nombre en la firma, el artista utiliza la línea.


Definida técnicamente como una sucesión de puntos con un inicio y un final, la línea trasciende su naturaleza geométrica para convertirse en un ente con ritmo, anchura y extensión variable, moldeado enteramente por la intención de quien la traza. La línea funciona como la frontera definitiva entre lo que existe y lo que no.


Cuando comenzamos a dibujar es muy probable que no tengamos gran noción de las propiedades de la línea, lo que resulta generalmente en una línea "peluda" o en dibujos indecisos.

La línea peluda se caracteriza por ser una sucesión de pequeños trazos que van encontrando toscamente el camino de punto A a punto B. Es entrecortada, lenta y da un aspecto textural.


La línea indecisa se repite múltiples veces y marca exageradamente el camino entre dos puntos, resultando en una visión nublada y gruesa de lo que queremos representar.


Una línea es efectiva cuando va de origen a fin con un sólo trazo, seguro y consistente. Esto la hace fácil de seguir y el espectador lo agradece.

Para afianzar nuestra seguridad en el trazo y hacerlo efectivo, podemos practicar los siguientes ejercicios:


1- Air Drawing: Consiste en definir un punto A y un punto B en la hoja. El objetivo es cruzar ambos puntos con un sólo trazo.

El ejercicio se llama "air drawing" porque antes de realizar el trazo lo dibujamos varias veces en el aire. Solamente una vez que estamos seguros de que visualizamos la línea que va de punto A a punto B bajamos el lápiz y dibujamos.


2- Curvas: Misma lógica que el "air drawing" pero con 3 puntos. El objetivo es trazar una curva en 1 sólo trazo que pase por A, B y C. Aquí la dificultad se encuentra en la velocidad: si vamos recto podemos ir rápido, pero para curvar necesitamos desacelerar y controlar el giro, igual que al manejar.


3- Presión: Otra propiedad de especial importancia al dibujar es la presión. Solemos tener poco control de la fuerza que ejercemos. Acostumbrados a escribir nuestro nombre en un papel para que así se lea bien, la mayoría de las veces exageramos la fuerza que se necesita para hacer un trazo. Cuando dibujamos es diferente, queremos tener un buen manejo de la presión y ser capaces de hacer líneas casi invisibles así como también trazos gruesos y definitivos.


Para soltar la mano antes de dibujar podemos practicar el siguiente ejercicio: comenzamos apretando el lápiz lo más fuerte que podamos y luego lo vamos soltando hasta que el trazo no se vea. Luego comenzamos rayando con la mayor suavidad posible y lo vamos apretando hasta nuestro límite. Después combinamos ambas en una gran curva de presiones.


En un nivel composicional la línea puede usarse para representar fuerzas. Su dirección le va a dar al espectador una idea de qué lugares de la imagen son estables, cuáles están en movimiento, guiándolo a través de una imagen.


Brevemente podemos mencionar que las líneas verticales representan el equilibrio, las líneas diagonales figuran movimiento, mientras que las horizontales sugieren reposo. Esto lo estudiaremos con mayor atención cuando tratemos composición y gesto.


Por ahora basta con maravillarnos del regalo de expresión que con confiere la línea, permitiéndonos evidenciar nuestra existencia y dar orden al caos.

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