¿Por qué tener un diario de dibujos?
- ignaciodmch
- 3 jun
- 3 min de lectura
"No uses tu cabeza como un archivador, para eso están los diarios. Anota todo lo que aprendas en ellos y usa la cabeza para algo mejor: crear."

Así escuché recientemente en un seminario grabado de Jim Rohn. La charla no era de arte, sino de negocios, pero resonó profundamente en mí. Así que me pregunté ¿Por qué es que estudio y dibujo en un cuaderno? Para crear. ¿Y entonces, por qué no estoy creando tanto como me gustaría? Ahí reparé que dibujar caprichosamente no es lo mismo que llevar un diario de dibujos.
Es importante que este diario sea un cuaderno único y que escribamos con nuestra propia mano, que haya una conexión táctil, un traspaso de energía.
Si no se te ocurre qué dibujar, aquí van algunas funciones que puede cumplir tu diario de dibujos:
Explorar temas de tu interés: No hay nada como dibujar lo que a uno verdaderamente le interesa, esto mantiene vivo nuestro entusiasmo y despierta nuestra curiosidad. Cuando comencé mi último cuaderno de dibujo estaba obsesionado con la luz y sombra. Naturalmente este interés fue siendo desplazado por otros, pero sé que en las primeras páginas tengo apuntes a los que puedo volver cuando necesite una repasada.

Estudiar Historia del arte: Nada mejor para enriquecer nuestro vocabulario artístico, conocer nuestros orígenes, y nutrir nuestro bagaje cultural. La historia del arte está llena de maestros, de secretos, de obras que resonarán con nosotros, abriéndonos camino en el arte. Uno descubre qué hemos ido haciendo como humanidad y se empieza a preguntar qué es lo que vendrá.

Anotar ideas: Independientemente del idioma, de la forma, de la validez o de la temática, esta es la mejor manera de alivianar nuestra carga mental. Es como plantar semillas, algunas no germinarán, otras se convertirán en árboles frondosos. Si lo anotaste, da por seguro de que pusiste en marcha un proceso vital. Toda gran obra comienza con una idea.

Practicar ejercicios de libros: Sin dudas mi favorito. Cuando no sé qué dibujar simplemente estudio, me mantiene activo, me hace mejor dibujante, me va inspirando para lo que quiero crear. Está lleno de libros de arte de los que podemos aprender (ese es tema para otro capítulo), sólo basta con elegir uno y dibujar. Y repetir. La práctica hace al maestro.

Hacer bocetos preparativos de obras: Una obra lleva tiempo, esfuerzo, dinero, logística, qué mejor que probarla en papel. Esto los grandes artistas lo sabían muy bien, por eso en los museos no sólo encontramos obras sino también sus estudios.

Descargarse: Ojalá todo fuese estudio, creación y aprendizaje. A veces uno necesita solamente sacar hacia afuera, canalizar energía a través del lápiz. Esto es especialmente útil para cuando estamos abrumados o hastiados. Acá no hay juicio, sólo expresión. Es una forma de liberación y muy económica.

Anotar deseos y metas: Este último es muy personal. Si tu diario de dibujos no es un cuaderno de exhibición sino más bien un espacio íntimo, no tengo dudas de que esta función te cambiará la vida. Hace tiempo comencé a anotar mis deseos en estos diarios (claro que muchos están vinculados al arte, aunque no es exclusivo), unas veces como recordatorio, otras como objetivo y unas cuántas como un acto de fe. Desconozco el mecanismo que los cumple pero lo cierto es que escribir nuestros deseos activa un mecanismo que nos pone en marcha para cumplirlos. No tomes mi palabra, sólo date la oportunidad de escribir lo que deseas y vuelve a leerlos en un tiempo más a ver cómo cambió tu vida.




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